El famoso escritor ruso Solzhenitsyn se encontraba en una prisión donde estaba prohibido hablar. No había libros para leer, ni programas de televisión para mirar, ni música para alegrar el espíritu.

En circunstancias tan depresivas, Solzhenitsyn se sentía muy solo y sin esperanza. “Nunca saldré de aquí, pensaba. Tal vez debiera encontrar la forma de matarme, pero no sé cómo hacerlo. O bien es posible que lo mejor que yo pueda hacer es tratar de escapar. Los guardas me dispararán y así pondrán fin a mi desgracia”.

Sin embargo, hubo algo que le impidió que esa noche llevara a cabo lo que pensaba. A la mañana siguiente lo sacaron a trabajar. Más tarde dieron un momento de descanso a los prisioneros y Solzhenitsyn permaneció sentado, con la espalda apoyada contra un árbol. Tenía una mano en la espalda y estaba listo para escapar, con la esperanza de que un disparo pusiera fin a su vida.

Deseamos que este material te sea de gran ayuda, te invitamos a compartir esta página para que más personas se vean beneficiadas.