Nikolai, mi amigo adventista de 20 años recibió una frenética llamada tan pronto como retornó a su país musulmán de un curso de terapia de masaje, por un mes, organizado por la Iglesia Adventista.

Una madre había visto una publicidad de terapia de masaje en la página de Facebook de Nikolai, y ella quería tratar a su hijo discapacitado.

Nikolai dudó al saber la condición del chico.

“No tengo mucha experiencia”, dijo “Tengo solo un nivel básico”.

Pero la madre insistió.

“Por favor, venga” ella dijo. “Nadie quiere ayudar a mi hijo”.

Cuando Nikolai llegó a la casa y vio la situación del chico, él se dio cuenta que el caso era más serio de lo que pensó. Él le dijo a la mamá que él era cristiano y le recordó que no tenía mucha experiencia. Pero le dijo que podría hacerle la terapia de masaje si ella le permitía orar a Dios por sabiduría antes de cada sesión.

La madre estuvo de acuerdo.

El papá del chico estaba en casa cuando Nikolai llegó para la tercera sesión. El padre era un alto funcionario del gobierno, y le hizo a Nikolai algunas preguntas sobre su trabajo y fe. La respuesta de Nikolai pareció satisfacerlo, y le dijo al joven que continuase con su trabajo.

Un día durante la terapia de masaje, el padre recibió una llamada de emergencia por teléfono, se vistió rápidamente y se apresuró a salir. Nikolai vio que el padre estaba profundamente preocupado y lo paró en la puerta.

“Vamos a orar por esta situación”, le dijo.

Los dos oraron juntos, y el padre salió. Nikolai más tarde supo que la emergencia había sido resuelta satisfactoriamente.

Mientras la terapia de masaje progresaba, los padres vieron un cambio en su hijo. El chico no estaba curado, pero comenzó hacer cosas que no podía hacer antes. El padre estaba encantado, y recomendó el trabajo de Nikolai a otro alto funcionario de gobierno. Como resultado, Nikolai se ha convertido en un terapeuta de masajes para varios funcionarios de alto rango del gobierno.

El apóstol Pablo dice en Filipenses 4:13: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

Como Nikolai, puede ser que no tengas la suficiente experiencia, pero cuando oras, Dios abre las puertas de las oportunidades para servir a otros y para proveerles espiritualidad.

Esta historia fue originalmente publicada el 13 de Diciembre de 2016 por Andrew Mchesney, editor de historias de la Misión Adventista en www.adventistmission.org