Por un trabajador pionero en Asia

El señor D. se unió a los servicios religiosos en nuestra casa a inicios de 2014.

Fue un momento emocionante. Teníamos a 16 personas que asistían a la iglesia, y una de ellas se estaba preparando para ser bautizada.

El señor D. quería guardar el sábado y adorar con nosotros cada semana, así que le pidió al jefe de la compañía, donde trabajaba, salir a la puesta de sol del día y viernes hasta la puesta de sol del sábado. Sin embargo, la empresa no le permitía dejar de trabajar el sábado. De hecho, su jefe le dijo que tenía que renunciar a su trabajo si él quería guardar el sábado.

El señor D. luchó con este asunto, y nosotros oramos por él un año entero. Finalmente este último año nuevo, él tomó la decisión de renunciar a su trabajo para poder guardar el sábado.

Pero su jefe rechazó su renuncia, y sus colegas se rieron de él. Ellos no entendían porque él estaba abandonando una buena carrera para seguir sus creencias religiosas. Razonaban que si él quería ir a la iglesia lo podía hacer el domingo porque las oficinas estaban cerradas ese día. 

Oramos con el señor D. otro mes más. Finalmente presentó su carta de renuncia otra vez. No queriendo perder al señor D. su jefe finalmente le dio luz verde para que pueda guardar el sábado. Él podría tener el día libre. ¡Todos alabamos al Señor!

Pero sus colegas no le fueron de apoyo. Intencionalmente le pedían que venga a la oficina para inusuales e innecesarios trabajos. Era entendible que el señor D. esté molesto. Lo confortamos y oramos durante ocho semanas por sus colegas de trabajo.

El señor D. se aferró a la promesa de Mateo 5:16, que dice, “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”. Así que cuando sus colegas le mostraban antipatía, él les compartía principios de salud y alimentación saludable en vez de enojarse. También comenzó a orar por cada uno de sus compañeros todos los días. 

Lentamente la actitud de sus colegas comenzó a cambiar. Ellos se disculparon por su comportamiento. Incluso algunos de ellos han asistido a los seminarios de salud que ofrecemos. 

El señor D. será bautizado en unas pocas semanas. Su historia es una respuesta a la oración. 

Nota del editor: Esta historia es escrita por un pionero que trabaja en un área de Asia donde comparte a Cristo en situación difícil y algunas veces riesgosa. Por esta razón, no publicamos los nombres de las personas involucradas en la historia. Por favor ore por los obreros, los nuevos creyentes, y en especial por el señor D, y sus colegas.