El Dios de todos los mares

“Vespertinas para mis hijos” 

Por Javier Girarte 

Dijo también Dios: «Reúnanse las aguas que están debajo de los cielos en un solo lugar, para que se descubra lo seco.» Y fue así. A la parte seca llamó Dios «tierra», y al conjunto de las aguas lo llamó «mares». Y vio Dios que era bueno Génesis 1:9-10 .

¡Fue simplemente un acto maravilloso! ¡Únicamente bastó una orden para que todas las aguas le obedecieron al instante! Sólo un Dios poderoso, como el nuestro, puede hacerlo. Piensen por un momento que estuvieron ahí. Me los imagino con los ojos bien abiertos, viendo el movimiento majestuoso e impresionante de las olas súper gigantes levantarse de un lugar a otro chocando entre sí y provocando una espuma tan grande y tan blanca que se confunde con las nubes. Los veo tapándose los oídos por el estruendoso rugir de los mares por todo el planeta. ¡Qué espectáculo tan grandioso! Agua por todas partes en ese mundo perfecto recién creado. Después, lentamente los mares se calmaron y surgió la tierra donde Dios ya tenía preparado su plan maravilloso para el ser humano.

Así fue como Dios hizo los mares que ahora disfrutamos tanto cuando visitamos sus playas. Por cierto ¿cuántas veces han ido al mar? ¿Les gusta verlo cuando está en calma o cuando está rugiendo como un león feroz, picado, como dicen los marineros? ¿Se han quedado alguna vez observando el mar, que parece infinito y que se junta con el cielo, allá a lo lejos? Pero lo cierto es que algunos mares sí se juntan con otros mares. ¿Cuántos mares creen que hay en el mundo? Pues les diré que hay ¡57 mares! Sí, 57 mares que están por los 5 continentes: 18 en Europa, 14 en América, 21 en Asia, 4 en África y 8 en Oceanía. Pero esperen, si saben sumar, el total de los mares por continente no son 57 sino 65. Lo que pasa es que algunos mares están en varios continentes, por ejemplo, el mar Mediterráneo aparece como mar europeo y mar africano, pero solo es un mar.

¡Oigan! Tantos mares me hicieron recordar uno muy famoso que se menciona en la Biblia, ¿saben cuál es? El Mar de Galilea, por supuesto; aunque no es propiamente un mar, sino un lago. Se le conoce también como mar o lago de Tiberiades, y fue aquí donde la biblia relata un poderoso milagro hecho por Jesús. En Marcos 4:35-41 dice: “Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado. Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba, en la barca; y había también con él otras barcas. Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos? Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza. Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe? Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?”

¿Qué les parece? Aquellos discípulos no recordaron el relato de la creación. Si lo hubieran hecho no hubieran sentido temor ni miedo. ¡Porque ese mismo que calmó la tempestad fue el mismo que creó con su poder los mismísimos mares de todo el mundo! ¿Cómo no le iba a obedecer una tormentita en un pequeño mar? Y así mismo, hijos míos, ese mismo Dios fuerte tiene el poder de calmar sus miedos y angustias, que no se comparan con nada, para aquel que hasta los mares le obedecen. Él puede, con su amor, llevarlos en sus brazos cuando las tempestades lleguen a sus vidas. Tal vez ahora, una tormenta es esa pieza musical que te frustra porque no te sale, o cuando la tarea es muy difícil y larga, o algunos problemas con tus amigos en el colegio; cualquier problema o miedo que tengas, Jesús puede calmarlo, pero Él quiere hacerlo, sólo si ustedes le permiten. ¿Están dispuestos en esta noche a tomarlo de la mano y cantar el corito “El Señor de Galilea”, donde dice: “…pon tus manos en las manos del Señor que calma la mar…?” Si es así, quiero orar con ustedes para que en esta noche sus temores desaparezcan con el poder de nuestro Dios, y que cuando sean más grandes y otras tormentas los atemoricen, recuerden acudir al Creador de todos los mares, al poderoso Dios, para que caminen con Él tomados de su mano como hasta ahora lo han hecho.

Los amo, Daddy