Recientemente se me preguntó acerca de la ordenación de las diaconisas y, por supuesto, la discusión nos llevó al plano de la ordenación de las ancianas de iglesia. Siendo que el territorio de la división es tan extenso y diverso, lo cual se refleja en algunas de sus prácticas, es necesario que haya ciertas pautas y principios a seguir. Por lo tanto, me permito someter lo siguiente, que puede aplicarse tanto a la ordenación de las diaconisas como a la ordenación de las ancianas de iglesia, aunque el Manual de la Iglesia (Revisión 2015) subraya en más alto grado la ordenación de ancianas de iglesia (ver p.73 ordenación de diaconisas y pp. 221, 222, ordenación de ancianas de iglesia).

Ordenación de ancianas de iglesia votada por la iglesia

El derecho a ordenar mujeres como ancianas de iglesia fue votado en el Concilio Anual de la Asociación General en 1984. A pesar de ese voto tomado por la iglesia mundial, el Manual de la Iglesia señala que, “toda congregación tiene la libertad de elegir la persona del sexo que considere oportuno como anciano de iglesia. . .Sin embargo, siendo que la ordenación de mujeres como ancianas de iglesia puede ser un asunto que cause disensiones, ninguna iglesia debiera programar tal acto sin previa consulta con la administración del campo local, con el fin de salvaguardar la unidad de la iglesia”.

Se debe consultar previamente a fin de preservar la unidad de la iglesia

Los siguientes son algunos pasos que deben darse, mencionados en el Manual de la Iglesia (Revisión 2015), cuyo propósito es preservar la unidad de la iglesia.

  1. “El asunto debiera ser cuidadosamente examinado, discutido y aceptado debidamente por cada iglesia local.
  2. “Si una iglesia contempla llevar esta acción a cabo, todo el asunto debiera ser analizado y aprobado por la junta directiva de la asociación o misión, después de que la administración de la asociación o la misión haya buscado consejo de la administración de la unión. La negociación entre la iglesia y la asociación o la misión debiera ocurrir antes de la que iglesia local tome y apruebe la decisión final.
  3. “El acuerdo para nombrar y ordenar mujeres como ancianas de la iglesia local no debe tomarse, a menos que exista un consenso claro de que el ministerio de una mujer como anciana resulta deseable y hasta esencial para el bienestar espiritual de todos los componentes de la iglesia local. Es necesario que exista un consenso de la iglesia, de modo que una mujer como anciana sea respetada como líder espiritual y ganadora de almas. La iglesia debiera expresar también su convicción de que existen dimensiones de asesoramiento y servicio espiritual que no pueden ser debidamente atendidas por un anciano varón.
  4.  “Una evidente mayoría de los miembros votantes de la iglesia local debiera estar a favor de esta medida. El asunto debiera ser considerado en una reunión administrativa de la iglesia especialmente convocada al respecto. Todos los miembros de la iglesia debieran tener la oportunidad de votar sobre este asunto, en lugar de que lo hagan unos pocos que estén presentes en una reunión regular donde se traten asuntos de rutina de la iglesia. Aunque la junta de la iglesia tiene que estudiar previamente este asunto, cualquier acuerdo definitivo debiera ser tratado por la iglesia en conjunto, en una reunión administrativa debidamente convocada.
  5. “Cualquiera que sea la decisión de la iglesia, debiera dar como resultado un fortalecimiento de la unidad de los miembros y no ser fuente de disensión o divisiones. El cuerpo de Cristo, la iglesia, no debiera verse empañada en ningún sentido. En este delicado asunto, como en todas las demás cosas, el nombre de nuestro Señor y Salvador debe quedar exaltado”.

Criterio que debe seguirse para la ordenación de ancianos de iglesia y diáconos que han sido desfraternizados, pero que han regresado a la iglesia

 “Si un anciano de iglesia local o un diácono regresa a la iglesia después de haber sido desfraternizado y más tarde se vuelve a bautizar, y su congregación cree que ha dado muestra de conversión genuina y lo quiere elegir nuevamente para un cargo que requiere la ordenación, se recomienda en tales casos consultar con la administración de la asociación o la misión”.


El Boletín Ministerial es un artículo semanal para pastores y ancianos producido por la Secretaría Ministerial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en la División Interamericana / Autor: Pastor Leonard Johnson, Secretario Ministerial Asociado.